El NBA Legend de Michael Good: Toni “The Pink Phanter” Kukoc

-Nuestro compañero en el foro  Michael Good, nos trajo a su NBA Legend, un NBA Legend que si cogemos la Wikipedia encontramos que nos dice lo siguiente:

Toni Kukoč nacido en Split (Croacia), el 18 de septiembre de 1968 . De 2,11 m de altura y 107 kg de peso, su posición natural fue la de alero, pero por sus condiciones técnicas era capaz de jugar en varias posiciones del campo, desde el puesto de base, pasando por escolta y hasta la de ala-pivot.

Considerado como uno de los mejores jugadores europeos de baloncesto de la historia, siempre lució el dorsal número 7 en todos los equipos en los que jugó. Empezó a sobresalir desde muy joven, proclamándose campeón de Europa, primero en el campeonato Sub-16 en el año 1985 y, posteriormente, en el campeonato Sub-18 en 1986. Al año siguiente Toni Kukoc se proclamaría campeón del mundo Sub-18 con la selección yugoslava y, él en particular, sería nombrado mejor jugador del torneo. Destaca especialmente su actuación en el partido de semifinales contra la selección de EE. UU., en el que anotó once triples en doce intentos.

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Ya como jugador profesional lideró uno de los mejores equipos europeos de todos los tiempos: la Jugoplastika Split. Comenzó su carrera en la temporada 85/86 con sólo 17 años. En la temporada siguiente, ya era un componente importante en el equipo. Ese mismo año ganaría la medalla de bronce en el Campeonato Europeo con la selección yugoslava. Al año siguiente, en la temporada 87/88 ganaría la liga nacional con la Jugoplastika y sería plata olímpica con su selección, perdiendo en la final contra la Unión Soviética. En la temporada 88/89 se empezaría a forjar la leyenda de la Jugoplastika, al vencer en la final de la Copa de Europa de Baloncesto al Maccabi Tel Aviv israelí. Ese mismo año, también ganaría la liga de su país y el oro europeo con Yugoslavia. En la temporada 89/90 lo ganaría absolutamente todo: liga, copa y Copa de Europa, ganando esta vez al FC Barcelona. Kukoc contaba con unos compañeros de lujo, entre los cuales figuraban jugadores de la talla de Sretenović, Ivanovic, Sobin, Radja, Naumoski, Perasovic, Savic, Pavicevic y Tabak. Ese mismo año, Kukoc se proclamó campeón del mundo con Yugoslavia.

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En la temporada 90/91, su último año en Yugoslavia, volvió a ganar liga, copa y Copa de Europa, esta última derrotando una vez más al Barcelona en la final. También ganaría una vez más el oro en el Campeonato de Europa con Yugoslavia, el último conseguido como equipo unificado. Kukoc, que había sido nombrado mejor jugador europeo en los últimos tres años, estaba listo para dar el gran salto a la NBA. Sin embargo, y a pesar de haber sido elegido en el Draft, el jugador croata permanecería en Europa aún dos años más.

En la temporada 91/92 fue contratado por la Benetton Treviso. En su primera temporada, gana el campeonato italiano tras derrotar en la final al Scavolini y queda subcampeón de la Copa perdiendo contra ese mismo equipo. Con la recién formada selección croata logra la plata en los Juegos Olímpicos de 1992, cayendo en la final contra el Dream Team de los EEUU.

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En la temporada 92/93 se proclama campeón de Copa al vencer en la final a la Virtus Bolonia y queda subcampeón de Liga contra ese mismo equipo, liderado por el escolta-alero serbio Predrag Danilovic, antiguo compañero de selección con Yugoslavia; fue la única vez en Europa que un jugador europeo le superaba claramente en unas finales. En la Copa de Europa también queda subcampeón al caer en la final contra el Limoges francés.

En el año 1990 Toni Kukoc entró en el Draft de la NBA con el número 29 de segunda ronda, escogido por los Chicago Bulls. Pero no fue hasta la temporada 93/94 en la que, tras una exitosa carrera en Europa, y con veinticinco años de edad, dio el gran paso de jugar en la NBA. En su primer año jugó en calidad de reserva, pese a lo cual consiguió unas buenas estadísticas y entró en el 2º equipo Rookie. Con todo, los Chicago Bulls cayeron en los playoff contra los New York Knicks. Ese mismo año, en el Mundial quedaría en tercer lugar, obteniendo la medalla de bronce con la camiseta de Croacia.

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Al año siguiente, en la temporada 94/95, la del primer regreso de Michael Jordan, las prestaciones de Kukoc subieron con creces, siendo casi toda la temporada jugador titular del equipo. Esta vez caerían eliminados por los Orlando Magic en segunda ronda de playoffs. Con la selección ganaría su último metal a nivel de selección, el séptimo, esta vez un bronce europeo.

En 1995 empezaría una de las eras más dominantes de la NBA: la de los mejores Bulls de todos los tiempos. En la temporada 95/96 Kukoc tenía la función de 6º hombre y, con unos números brillantes, fue nombrado el mejor 6º hombre de la NBA. Ese año, conseguiría su primer título en la NBA al vencer en la final a los Seattle Supersonics.12647479_10208774714504835_2991895579264458223_n

En la temporada 96/97, continuando con su condición de reserva de lujo, obtiene su segundo título NBA, esta vez ganando a los Utah Jazz. Al año siguiente ganaría su tercer anillo, otra vez ante los Utah Jazz. Después de la consecución de tres anillos consecutivos, los Bulls sufren una reestructuración trágica para sus intereses (retirada de Jordan, marcha de Scottie Pippen y Dennis Rodman…), por lo que en la temporada 98/99 Kukoc se convierte en el jugador franquicia del equipo.

En la temporada siguiente, después de seis años y medio en los Bulls, es traspasado a los Philadelphia 76ers, donde vuelve al rol de jugador de banquillo de calidad. En el año 00/01, Kukoc, antes de terminar la temporada es traspasado a los Atlanta Hawks, donde finaliza la temporada de forma estelar. Permanece una temporada más en Atlanta, en calidad de reserva y es traspasado al año siguiente a los Milwaukee Bucks, donde a sus 38 años de edad y tras 13 años de experiencia en la NBA finaliza su carrera.
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Eso es lo que nos dice la Wikipedia, pero nuestro compañero Michael Good, nos deleito con su NBA Legend, un NBA Legend que era de origen croata, y era evidentemente  Toni Kukoc:

Quizá por su condición de mago, de jugador no encasillado en un rol, fue de los que más jugó aquel año, más de 30 minutos por partido a pesar de sus escasos 19 años, consiguiendo anotar 16,6 puntos con unos porcentajes escandalosos que rozaban el 50% en triples. Parecía capacitado para cualquier cosa, algunos le llamaban el “Magic Johnson europeo”, otros le comparaban con “La pantera rosa” por su espigadísimo cuerpo y su cara de niño… 12644993_10208774711344756_6447310944156816916_nPoco a poco, mes a mes, se fue convirtiendo en la gran estrella de la liga yugoslava y llevó a su equipo a la Final Four de Munich en 1989. Allí tenía que enfrentarse ni más ni menos que al Barcelona, el Maccabi de Tel-Aviv y el Aris de Salónica de Nikos Gallis.

Los de Split eran la gran sorpresa del torneo y el gran candidato a irse de primeras a casa ante aquellos colosos europeos. “Por favor, no perdáis por veinte puntos”, recuerda Dino Radja que le decía la gente antes de salir para Munich. “Por favor, no hagáis el ridículo”. El equipo era el más joven y el más inexperto con diferencia. Ni siquiera su entrenador, Maljkovic, se había visto en una parecida, y por eso recurrió al “profesor” Asa Nikolic para que le ayudara a motivar a los muchachos y preparar alguna emboscada táctica. Nikolic era la gran referencia de los técnicos yugoslavos, había triunfado en casa y fuera —especialmente en Varese— y se conocía al dedillo la competición europea.

El primer rival de la Jugoplastika fue el Barcelona de Epi, Solozábal, Norris, Jiménez y ese largo etcétera de estrellas. Aquel Barcelona era el gran favorito de la competición después de la espantada del año anterior en Den Bosch, que le impediría llegar a la primera Final Four de la historia, en Gante. Kukoc se puso el traje de faena. Los aficionados españoles ya habíamos visto a Kukoc antes, en la final olímpica de Seúl, pero la constante renovación de jugadores en Yugoslavia unida al hecho de que lo normal era verlos una vez al año, en el torneo internacional de turno, hacía difícil que un nombre se te quedara grabado a la primera. Después de aquella semifinal en Munich, el nombre de Kukoc ya no se borraría en casi veinte años.

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Recordemos que el chaval aún no había cumplido los 21. Ver a ese niño enfrentarse a hombres mucho más fuertes, más experimentados, en principio más sabios, era enternecedor. Verle salir victorioso una y otra vez, casi un milagro. Kukoc jugó un partido redondo: anotó de tres cuando hizo falta, pidió el balón al poste bajo cuando le defendía alguien más bajo y era capaz de sacar él mismo el contraataque después de coger el rebote sin ningún apuro, driblando a cualquier contrario para culminar con una de sus bandejas a cámara lenta, el brazo izquierdo alargado hacia el aro, o una asistencia sin mirar al Radja o el Sobin de turno. Hasta 24 puntos anotó contra los de Aíto García Reneses, con esa sensación que siempre daba de “y podrían ser más”.

Ya con Croacia Kukoc llegaría a la final de los JJOO de Barcelona para enfrentarse con el autentico y único Dream Team, por supuesto perderían, pero conseguirían una meritoria medalla de plata..

Toni Kukoc debuta en la Jugoplastika de Split con 17 años en el 86 ….Sus dos primeros años rinde a un buen nivel. …pero va a ser en el 88 ante el Partizan de Paspalj, Djorjevic, Divac, Obradovic. ….un auténtico equipazo con el que lo va petar, hace campeón a un equipo insultantemente joven donde él ejerce desde base a pivot …de hecho en el Partizan le defienden desde Divac a Obradovic y ninguno puede con el.
Un chico que mide 2.07 que bota, dirige, asiste, rebotea, tira de todas las posiciones y defiende extraordinariamente ,era algo único en el basket Europeo y con sólo 19 años ….
Se estaba forjando un equipo que marcaría una época y un jugador de legenda

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Roma 1991 fue una demostración de suficiencia. Aquel torneo sería el último disputado por yugoslavos de Serbia, Croacia, Eslovenia, Montenegro, Bosnia y Macedonia. De hecho, a mitad de campeonato, el base Jure Zdovc fue obligado a abandonar la concentración por el recién constituido gobierno de Eslovenia, declarado en rebeldía frente a la administración federal de Belgrado. Puede que nadie se imaginara las matanzas posteriores pero desde luego tenía que palparse la tensión. Solo un año antes, en la celebración del Mundial, el serbio Vlade Divac había arrebatado a un periodista una bandera de Croacia y la había arrojado como un trapo al suelo, lo que se consideró una ofensa imperdonable en aquella república.
Divac sigue insistiendo en que fue un acto casi instintivo, una manera de decir “aquí no ha ganado Croacia ni Serbia, hemos ganado todos”, pero el gesto se recuerda 22 años después, así que es lógico pensar que estuviera en la mente de todos durante el verano de 1991.

Eran tiempos de “la fiebre Kukoc”. Todos queríamos ser Kukoc. “Una canasta hace feliz a una persona, una asistencia hace feliz a dos”, dijo en una entrevista y todos nos lo guardamos para repetirlo siempre que pudiéramos. Yugoslavia se presentó en el Mundial de Argentina 1990, perdió un partido improbable ante Puerto Rico —su única derrota oficial en tres años— y después se paseó ante todos sus rivales, incluyendo los Estados Unidos de Alonzo Mourning en semifinales y la URSS sin jugadores lituanos en la final. Doce años después de que lo consiguiera la legendaria generación de Dalipagic y compañía, sus díscolos sobrinos, más cerebrales, más físicos, más técnicos, les igualaban la hazaña: campeones de Europa y del Mundo en años consecutivos. https://www.youtube.com/watch?v=ca61xfyq6LU&feature=shareVídeo y texto de Michael Good

Toni Kukoc debuta en la Jugoplastika de Split con 17 años en el 86 ….Sus dos primeros años rinde a un buen nivel. …pero va a ser en el 88 ante el Partizan de Paspalj, Djorjevic, Divac, Obradovic. ….un auténtico equipazo con el que lo va petar, hace campeón a un equipo insultantemente joven donde él ejerce desde base a pivot …de hecho en el Partizan le defienden desde Divac a Obradovic y ninguno puede con el.
Un chico que mide 2.07 que bota, dirige, asiste, rebotea, tira de todas las posiciones y defiende extraordinariamente ,era algo único en el basket Europeo y con sólo 19 años ….
Se estaba forjando un equipo que marcaría una época y un jugador de legenda.

Si ayer sacábamos de Jotdwon el relato de la semifinal contra el Barca
Hoy nos centramos en la final contra Maccabi en la que Kukoc supo dejar el protagonismo a Dino Radja, su compañero inseparable, que acabaría con 24 puntos ante la desesperación de Kevin Magee, Ken Barlow y Dorom Jamchy. Kukoc se quedó en 18 y unas cuantas asistencias. No hizo falta más. Aquel fue el primero de tres títulos consecutivos en una época en la que, para jugar la Copa de Europa, tenías que ganar sí o sí tu propia competición nacional, algo complicadísimo en Yugoslavia.

Aquella Final Four la jugaban Real Madrid, Benetton, PAOK de Salónica y Limoges. El Madrid se presentaba como campeón español y con la enorme figura de Arvydas Sabonis en su plenitud como jugador. La Benetton llegaba como favorita por la sola presencia de Kukoc y el PAOK de Salónica tenía al nacionalizado Prelevic, un tirador como se han visto pocos en Europa, al jornalero Levingston y al mítico Fassoulas. Además, el torneo se jugaba en su propio país. Al margen de los tres monstruos estaba el Limoges, un equipo sin más estrella que Michael Young, un tirador de rachas, y de cuyo esfuerzo defensivo, planeado por Bozidar Maljkovic, dependía por completo su suerte.
Kukoc estaba incómodo, espeso: perdió varios balones y falló canastas fáciles, incluso tiros libres. Casi por inercia, los italianos se fueron por delante al descanso. El resultado era espantoso: 22-28. Aquella final se sigue recordando como el inicio del anti-baloncesto que tanto tiempo ha asolado las pistas europeas y que llegaría al paroxismo cuando el AEK de Atenas se quedó en 44 puntos en la final de 1998.
44 puntos podía ser una anotación individual de Petrovic, Oscar o Gallis en los ochenta.

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Entre Young y Bilba se las apañaron para conseguir mantener al Limoges vivo en el partido. Kukoc ya jugaba descaradamente de base, pero no lograba marcar diferencias, parecía cansado… A falta de ocho minutos, Young colocaba a su equipo por delante, 44-43 y Kukoc contestaba con un triple de los suyos, de los de mano en la cara. Un par de acciones brillantes de Bilba pusieron al Limoges con tres puntos de ventaja. Tres puntos de ventaja en un partido como aquel eran un mundo, pero Kukoc volvió a salir de la nada para empatar con otro triple. 50-50 a falta de tres minutos. Cuando los franceses volvieron a distanciarse, 50-55, de nuevo Kukoc les silenció con una asistencia y un tercer triple decisivo. Aquello parecía Bormio.
Quedaban 48 segundos para el final y Kukoc olía a MVP. Bilba aprovechó el uno más uno y dejó la penúltima posesión para los italianos. El propio Kukoc subió la bola muy lentamente desde su propio campo, sintiendo que jugaba para la Historia. Un cuarto triple y el título era suyo. Era lo que todos estábamos esperando delante de la televisión, que el croata ajusticiara a aquel equipo esperpéntico. Luchador y meritorio, de acuerdo, pero un pésimo ejemplo para el futuro del baloncesto europeo. Kukoc, mientras tanto, se entretenía dejando pasar el tiempo, jugueteando con el balón entre bloqueo que va y bloqueo que viene. En uno de esos bloqueos se da cuenta de que Zdovc se ha quedado atrás y se levanta para anotar otro triple… pero no cuenta con la ayuda de Forte, que mete la mano justo en mitad de la suspensión del croata y consigue tocar el balón e imposibilitar el tiro.
Es el fin del reinado de Kukoc en Europa. Un final triste, verde contra amarillo, de defensas que pueden con ataques. No queda nada que hacer en el continente: Paspalj, Radja, Petrovic, Divac…Aquel triple que fallo Kukoc significo que el basquet-control de pirricos marcadores habia triunfado………en ese triple fallado, perdio el basket europeo y tardo muchismos años en recuperarse

La canasta ganodora de Kukoc que enfadó a Pippen

Comenzamos la andadura de Toni Kukoc con la selección Yugoslava con sus miticos 11 de 12 en triples que destrozan a EEUU en el mundial sub-20….
Un triple. Y luego otro triple. Después un tercero. Los comentaristas italianos directamente se ríen porque no se pueden creer lo que están viendo, es casi una burla. Dos triples más, después el sexto, y seguimos en la primera parte. Enfrente, la poderosa selección juvenil de Estados Unidos, país que extendía su dominio total en el baloncesto FIBA con dos triunfos en las dos ediciones anteriores del Mundial Sub 20. Cuando Kukoc llega a su séptimo triple hay gestos de desesperación en el banquillo porque ese chico se supone que no es un tirador ni un anotador. En ese equipo, los tiradores son Ilic y Djordjevic y los anotadores son los pivots: Vlade Divac y Dino Radja. Larry Brown, el entrenador estadounidense, pretende formar una tela de araña en la zona y ese espigado niñato no hace más que dejarlo en ridículo.

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En Bormio, verano de 1987, la grada enloquece y cada vez que Kukoc se levanta se oye un griterío que antecede al sonido de la pelota entrando limpia en la red. Ocho triples, nueve. Gary Payton y Larry Johnson no saben qué hacer. Stacey Augmon mira a Scott Williams con cara de desconcierto. ¿De dónde ha salido este hijo de puta? Kukoc mete su décimo triple y luego el undécimo en doce intentos. Es un partido de primera fase, en principio intrascendente, pero quiere marcar bien pronto el terreno. Yugoslavia ya ha ganado sus anteriores partidos con una media de 119 puntos ante rivales muy inferiores como China o Nigeria.
Esto es diferente. Esto es Estados Unidos…

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…Y ese día a Estados Unidos le caen 110 puntos, así como suena. 37 de ellos firmados por el espigado número siete que no se sabe muy bien si juega de base, de alero tirador o de ala-pivot, posición que le debería corresponder por su altura, en torno a los 2,05. El resto de la anotación corre por cuenta de Ilic, Djordjevic, Pecarski y en menor medida, Divac y Radja. Sin duda, es el principio de una época, un cambio de paradigma. Aquel equipo yugoslavo se volvería a encontrar con Estados Unidos en la final del torneo y, con más dificultades, volvería a vencer. La primera vez que un equipo no estadounidense se alzaba con el triunfo, un previo de lo que podría venir en Seúl 88 o Argentina 90. La llegada de un mito, del jugador total, de la fantasía hecha baloncestista

Perderian contra la URSS…..pero iba a nacer LA MEJOR SELECCION FIBA DE TODOS LOS TIEMPOS!!
Todo comenzó en Seúl, Juegos Olímpicos de 1988. Kresimir Cosic siguió con su ingrata tarea de renovación y volvió a confiar en los dos nuevos campeones croatas, Radja y Kukoc, para que se sumaran a Divac, Paspalj, Radulovic y Zdovc. Ninguno de ellos tenía más de 22 años. En 24 estaban Drazen Petrovic y el interminable Stojan Vrankovic. Cvjeticanin tenía 25. El más veterano de aquella selección era Zeljko Obradovic, base del Partizán de Belgrado, que acababa de cumplir los 28.
Como decía antes, eran malos tiempos para la selección yugoslava, incapaz de sumar un título en ocho años. La apuesta de Cosic sirvió para sentar las bases de un FUTURO SALAVAJE!!!!!

Después de caer ante la URSS de Sabonis en la final. A partir de ahí, la cosa no hizo sino ir a más: el Eurobasket de Zagreb de 1989 fue una exhibición. Los yugoslavos, ya en pleno “baloncesto total”, arrasaron a todos y cada uno de sus rivales ante una grada exultante. Petrovic se mostró menos histriónico y más centrado, Divac corría contraataques botando el balón de canasta a canasta, Kukoc inventaba pases imposibles, los exteriores eran imparables…
Lo que sentimos los adolescentes que vimos a la Yugoslavia de 1989 debió de ser algo parecido a lo que sintieron los que vieron jugar a la Holanda de Cruyff en 1974. Belleza, organización y éxito. Lo más parecido que he visto desde entonces son partidos sueltos de la España de Pau Gasol y Juan Carlos Navarro. Quizá aquella Yugoslavia fuera más completa, pero esta España sigue arrasando incluso trece años después de ganar su propio Campeonato del Mundo junior.

Y hasta aqui, lo que nos conto Michael Good sobre Toni Kukoc, ruego disculpéis el desorden, pero recopilar algo que ya lleva dias colgado se hace complicado, y cuando hagamos los NBA Legends, mas al dia, la cosa sera mucho mas sencilla, pero ahora mismo, es un pelin complicado y rogamos disculpéis elposible desorden (u olvido de algún texto) de lo que hemos subido.

Hasta aqui el NBA Legend de Michael Good, Toni Kukoc, The pink phanter.

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